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¿Por qué son más importantes los síntomas que los Paraclínicos?

Actualmente la tecnología se ha desarrollado de tal forma que ha arrasado prácticamente la actividad del raciocinio humano y la ha reducido a su mínima expresión, sobretodo en el actuar médico que ha excluído o relegado el preguntar al paciente qué es lo que siente o cómo se siente.


¿A qué se refiere esto que mencionamos? Los avances de la ciencia médica han llegado a tal desarrollo, que la actividad clínica de los médicos ha quedado reducida de tal forma, que al médico actual le importan más los estudios paraclínicos que se le puedan hacer al paciente, que interrogarlo en forma directa y obtener de su propia boca el hacer mención a su enfermedad y lo que ésta le hace sentir y reaccionar en su vida cotidiana.


Actualmente se ha desarrollado un tomógrafo que es capaz de hacer del cuerpo humano siete cortes de la totalidad de éste, para incursionar en el interior del organismo y detectar la posibilidad de encontrar tumoraciones de todo tipo, que estadísticamente se encuentran en mayor frecuencia en estos cortes. Sin embargo cabe la posibilidad que haya un tumor en una zona del cuerpo que el tomógrafo no tome en cuenta en sus cortes, y no queda invalidada la posibilidad que este tumor afecte al paciente que lo sufre y lleva en su interior.


Las buenas escuelas de medicina y hospitales universitarios que preparan a los médicos en su quehacer diario, lo entrenan en los mejores libros de medicina que existen, esto es en todos y cada uno de los pacientes que se encuentran hospitalizados y que requieren que el médico los estudie a profundidad hablando con ellos para entender qué es lo que acontece en el enfermo.

Recuerdo el caso de un niño que ingresó al Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional siglo XXI del IMSS que tenía tos de más de dos meses de evolución, y que fue estudiado en el servicio de Infectología del mencionado hospital de acuerdo a los protocolos establecidos. De acuerdo a la primera impresión había la posibilidad de que el paciente tuviera tuberculosis pulmonar, pero todos los datos obtenidos en sus exámenes de laboratorio y gabinete excluían esta posibilidad, entonces ¿qué era lo que tenía? Revisando el caso se encontró en su historia clínica que el paciente habitaba una zona rural de Chihuahua, cerca de la cual había una gruta que era frecuentada por el paciente en sus horas libres. Ante esta información surgió la sospecha de que el paciente hubiera estado en contacto con estiércol de murciélagos, que era responsable de la inhalación de esporas de un hongo, y una vez obtenida esta información clínica se procedió a buscar con exámenes de gabinete y de laboratorio cuál era su enfermedad, encontrando para sorpresa de todos una enfermedad llamada HISTOPLASMOSIS PULMONAR, que era lo que el chico padecía. Entonces se procedió a curarlo una vez ya establecido el diagnóstico.


La Homeopatía nos ha enseñado a observar al paciente en su totalidad y buscar sus síntomas característicos, que son los que lo individualizan y hacen diferente a otro paciente con la misma  enfermedad, para ante esta individualidad que llamamos morbosa (de enfermedad) establecer la individualidad medicamentosa que lo curará.


Otro ejemplo, un paciente con dolores articulares, de acuerdo a la Alopatía habrá que hacer pruebas para investigar o descartar enfermedades, que de acuerdo a su sexo y edad establezcan qué es lo que padece, pero nos podemos encontrar que todas las pruebas salgan negativas, y si no lo hemos estudiado a profundidad nos encontraremos en un laberinto de confusión que nos hará perder el caso, es decir, confundirnos y no saber qué es lo que tiene nuestro paciente.


S a m u e l Hahnemann dejó escrito en sus obras que para el médico era imposible establecer qué pasa en el interior del organismo, y lo dijo en el siglo XIX; ahora en el siglo XXI podríamos establecer que un paciente tiene tal o cual tumor por las imágenes desarrolladas en una resonancia magnética, pero ya para entonces el paciente habrá entrado en una evolución clínica que será difícil curarlo por lo avanzado del caso, ya que tiene manifestaciones lesionales macroscópicas que se hacen evidentes en este tipo de estudios. Lo importante del interrogatorio al paciente es saber cómo se siente, qué es lo que percibe, cuáles son SUS síntomas y cuál es la alteración dinámica que le ocurre, para que de acuerdo a su individualidad, establecer la terapéutica con objeto de curarlo. Aunque debemos pensar que sí existen enfermedades que pueden resultar incurables.


Recuerdo otro caso de un paciente que había experimentado un daño a su orgullo personal porque la esposa lo había despreciado y se había divorciado de él, y que meses más tarde desarrolló dolor de espalda consecutivo a metástasis pulmonares de carcinoma broncogénico que no pudo ser aliviado a pesar de cirugía y quimioterapia, que lo llevó a la muerte al cabo de un año de tratamiento. Posiblemente otro hubiera sido el panorama si se hubiera atendido su sintomatología desde que inició el desequilibrio en su vida, y que al final lo llevó a este tipo de lesiones tan severas.


Otro es el panorama de las enfermedades infecciosas, que si son atacadas desde el principio, de acuerdo a la sintomatología de cada enfermo, lo llevarán a evitar complicaciones, hospitalizaciones que a veces no son requeridas, y con un adecuado tratamiento llevarlo a recuperar la salud. Lo mismo lo representan los problemas mecánicos, tipo ortopedia y traumatología que ahora sí son mejor valorados por la serie de imágenes que se pueden obtener de cada caso y ayudan al médico a abordar de distintas maneras el tratamiento de su enfermo.


Lo importante siempre es el paciente, sus síntomas, su forma de afrontar la enfermedad, cómo se está sintiendo, y una vez atendido, escuchado, observado, valorado y diagnosticado valorar si requiere exámenes y establecer el camino terapéutico a seguir.


Siempre está primero el paciente, su sufrimiento, su manera de afrontar la vida, y después los estudios de toda índole que se requieran. En estos tiempos de premura los médicos jóvenes tienden a no escuchar al paciente, y mejor a atender a los exámenes que le solicitan para ver qué está pasando, y se olvidan muchas veces de que la medicina es una actividad racional por parte del médico, y que lo que se ha llamado OJO CLÍNICO (experiencia por parte del médico) es de vital importancia en el abordaje de cada caso de enfermedad.


DR. MANUEL EDUARDO JAIME CALDERÓN

MÉDICO PEDIATRA y MÉDICO HOMEÓPATA

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