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Diario Estamos en lucha para estar sanos, y en equilibrio

La salud es un equilibrio inestable que puede romperse en cualquier momento; es un estado de armonía en las sensaciones, en nuestras funciones, en nuestra totalidad, en nuestro actuar, pensar y percibir para que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros alcance nuestros más altos fines y así cumplir nuestra misión de vida. En armonía con nosotros, nuestros semejantes y con el Universo.

 

Desde que nos formamos estamos envueltos en un dinamismo cambiante que tiende hacia un fin; pero nada está al azar, estamos determinados para al final de cuentas, trascender. El embrión en formación depende totalmente de la madre que debe cuidar su nuevo estado, evitar medicamentos mientras el bebé se forma, alimentarse bien, hacer ejercicio, descansar, hacer sus labores diarias en paz y tener la disposición de bienestar que se trasladará al nuevo ser en formación. Después culminará la crisis de nacimiento en un estado de normalidad que le permitirá al bebé separarse físicamente de mamá y hacer sus funciones vitales en forma independiente y sin problemas, con el objeto de alimentarse, crecer y desarrollarse, para adquirir nuevas capacidades y explorar el mundo, vivir y ser.

 

Estos ciclos se repetirán a lo largo de la vida, creando y resolviendo nuevas crisis, superándolas, adquiriendo experiencia.

 

Nos enfocaremos ahora en la etapa preescolar. Una vez que el humano llegó al año de vida, en que triplicó su peso del nacimiento, creció el 50% de su talla al nacer y es más independiente, ya camina, siente, explora, se admira y conoce su entorno, llega a los 18 meses y los papás deciden llevarlo a Comunidad Infantil, en donde convivirá con otros de su edad para adquirir nuevas habilidades, conocimientos y actividades que le harán ser más creativo e independiente. Estando en casa todo era más “seguro”, había más cuidados, mejor higiene y alimentación, y era constantemente protegido por sus padres, abuelos, familiares. Ahora estará en contacto con extraños, con otras actividades, con otro tipo de alimentos, en un entorno creado especialmente para su edad, que le permita desarrollar sus adquirientes habilidades, pero estará expuesto a contagios, accidentes y gente extraña.  Sin embargo, cumpliendo la filosofía Montessori, estará a salvo de eventualidades que lo hagan peligrar, y disfrutará el estar vivo y activo, porque estará en un ambiente especialmente para su edad con gente capacitada para atenderlo.

 

Al estar fuera de casa estará expuesto a condiciones meteorológicas que lo exponen a enfermar, comerá otro tipo de alimentos nuevos, preparados especialmente para su edad, habrá contacto con otros de su edad que podrían estar enfermos y que le expondrán a contagios, principalmente virales causantes de fiebre, catarro, tos, malestar general, lesiones en piel de diversa índole, etc. Sin embargo, este tipo de virus como adenovirus, virus coxackie, sincicial respiratorio, rinovirus, de la influenza, herpes simple, etc. no pondrán en peligro su vida, y sí prepararán a su sistema inmunológico para futuros embates que pondrán a prueba su capacidad de resistencia. Por las características inmunoquímicas de éstos (virus) no hay en el mercado preparados que los contengan, ya que su crecimiento fuera del ser humano es difícil y requiere condiciones especiales que sólo tienen grandes laboratorios de hospitales de enseñanza, por lo que no hay condiciones para contrarrestar su presencia sin haber previamente enfermado.

 

Por ello la forma de evitarlos en la medida de lo posible, radica en una buena alimentación, adecuados cuidados higiénicos, lavado de manos frecuente, evitar contagios al llevar a niños enfermos a la escuela, aunque “aparentemente estén sanos”, reposar en casa por lo menos 24hrs. evitará mayores problemas y contagio a otros, con adecuado descanso y horas de sueño y evitar automedicación que los expone a químicos que no eran necesarios y que presentan diversos efectos secundarios adversos, y que modifican la historia natural de la enfermedad, que puede enmascarar síntomas y enfermedades más delicadas. Para los 18 meses ya fue vacunado contra virus de polio, sarampión, rubeóla y parotiditis.

         

Así es como enfrentará la nueva etapa que lo preparará para mayores experiencias y lo hará crecer y desarrollarse.

           

MANUEL EDUARDO JAIME CALDERÓN

MÉDICO PEDIATRA Y MÉDICO HOMEÓPATA

(Papá de exalumnas de MdlC)

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